Autores- Gloria Cecilia Díaz

    Además de la sorpresa del lugar, me sorprendió una gran escritora.

     

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    La cita fue a las 5:00 pm. Convocó la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra y la Alcaldía de Medellín, en unión con la Alianza Francesa. El lugar: Mediateca de la Alianza.

     

    Llegué corriendo al Parque San Antonio, pensé en qué escaleras subir porque el parque me da un poco de miedo, decidí meterme por la calle y, después, subir hacia la Oriental, buscando la Alianza. Me sorprendió el parque que encontré, es una especie de parque lineal con hermosos jardines; en él, gente sentada tranquilamente conversando… ¡Qué lugar tan hermoso! Al fondo, rematando el cuadro, un lindo café con sombrillas verdes.

     

    Un amable señor de uniforme azul me recibió en la puerta. –Buenas, vengo para el encuentro con la escritora. Con una sonrisa me respondió –Claro, es al fondo. Pensé, ¿Será que se ríe por mi carrera, por mi llegada tarde?

     

    Aligeré el paso porque imaginé que el lugar estaba lleno de gente. Adentro veo algunas caras conocidas y el corazón se alegra y agradece la creación de este tipo de encuentros, donde siempre converso con los que hace rato no veía.

     

    El encuentro no había empezado, me sorprendió ver poca gente. Hasta me dio un poquito de piedra que otros lectores se perdieran este espectáculo: ver a un escritor hablar de su vida y su obra. Para aprovechar el rato, converso con los conocidos; después de unos minutos inició el encuentro.

     

    La encargada de llevar la conversación fue Carolina Montoya, una amiga dulce de las palabras y las historias. A continuación, les dejo algunos apuntes para que conozcan que dijo Gloria Cecilia Díaz.

     

    Gloria Cecilia tiene el corazón dividido en dos países: Colombia, el lugar que le regaló días de sol durante su niñez y juventud; y Francia, puntualmente París, el lugar que por épocas no tiene luz natural, esa luz que ella siempre menciona en sus historias.

     

    La conversación inició hablando del libro El sol de los venados, la escritora cuenta que durante mucho tiempo negó que fuera autobiográfico, pero confiesa que es su vida, que varios de los personajes que aparecen en la historia son de carne y hueso. Al hacer la pregunta por Ismael (el mejor amigo de Jana, la protagonista de la historia), cuenta que es el amigo que nunca tuvo y hubiera querido tener (siempre soñó con tener un amigo que supiera más que ella).

     

    El libro da pie para hablar de su numerosa familia, varios hermanos; algunos de ellos no recordaban a su madre, pero El Sol de los venados fue la oportunidad de verla a partir de las palabras y las historias narradas en sus páginas. Su padre, es un odontólogo feliz con los triunfos de su hija, Gloria Cecilia recuerda con una sonrisa que él fotocopió las primeras historias que le publicaron para regalárselas a todos sus pacientes.

     

    La segunda parte de El sol de los venados es La otra cara del sol que fue escrita y publicada varios años después. La idea de una segunda parte surge por la carta que una niña mexicana le envío suplicándole que le contara que pasaba con Jana, con la historia y todos sus personajes. La escritora piensa que es una especie de resarcimiento con el lector.

     

    La colombiana, también habló del sistema educativo de Francia, en donde es profesora hace varios años. Establece varias diferencias entre los sistemas de los dos países; aunque confiesa que no sabe nada del sistema colombiano, siente que la gran diferencia radica en que a los niños franceses les enseñan a disertar, a investigar, los preparan para pensar y no les ejercitan sólo la memoria como lo hace nuestro sistema.

     

    De su niñez, recuerda que no era nadie, era una chiquita calladita que no rompía un plato. Igual que como lo cuenta en el libro, se enamoró a primera vista de las letras y odió profundamente las matemáticas. Entre risas cuenta que le dieron el bachillerato, no pudo con la química, hizo el refuerzo, repitió el refuerzo y nada. Hasta que un día la madre superiora la llamó y le dijo: “le vamos a regalar la materia porque la química no le va a entrar jamás”.

     

    Gloria Cecilia fue galardonada en 2006 con el Premio Iberoamericano de Literatura Infantil y Juvenil.  Al preguntarle por el premio, nos cuenta: “eran las siete u ocho de la noche, suena el teléfono y una voz de la editorial SM me da la noticia. No sé explicar que sentía, no caí en la cuenta de la importancia del premio. Al colgar, siguió sonando el teléfono, recibí muchas llamadas esa noche, la gente me felicitaba. Fui al Liceo a pedir el permiso para viajar a recibir el premio, me reuní con el rector y le dije: yo sé que usted no sabe que soy escritora, pero me gané un premio muy importante y debo viajar a México 13 días. El rector me dijo que para obtener el permiso debía pagar todas las horas de ausencia, así que convencí a mis estudiantes de que asistieran en su tiempo a recibir mi clase; un grupo me dijo que a cambio los debía mencionar en mi discurso y así lo hice. Antes del viaje, una de mis compañeras me preguntó que si era cierto que me había ganado el Nobel, yo le dije que algo parecido, pero sí… ¡ese es mi Nobel!”

     

    Durante toda la charla Gloria ha hablado de su hija, y  a la hora de las preguntas de parte de los oyentes, un tímido lector le preguntó: ¿cómo ha contribuido la maternidad en su proceso de escritura? Y respondió: “Ahora tengo una crítica en casa, le leo mis historias en voz alta y mi hija hace aportes y preguntas a lo que escribo. Le leo mis libros desde que estaba muy pequeña”.

     

    No habló mucho de su escritor o escritora favorita de literatura infantil. Admira algunos como Lygia  Bojunga Nunes y Roald Dahl. Le encanta los escritores nórdicos y, particularmente, los suecos. Sobre la literatura infantil colombiana piensa que se han publicado buenos libros como Eloísa y los bichos de Jairo Buitrago, pero lo que siente que ha avanzado y en lo que se tiene talento es para la ilustración.

     

    Para terminar, menciona cómo han surgido cada una de sus historias, un ejercicio complejo porque no recuerda muchos detalles, es más, confiesa  que algunos de sus lectores la han sorprendido porque conocen tanto su obra que le hablan de detalles que ella ya ha olvidado.

     

    Escrito por:

     

    Deisy Barbosa Moreno

     

    Medellín, 07 de agosto de 2014

     

    Fecha del encuentro: 06 de agosto de 2014

     

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